Uno de los caminos que podemos seguir para conllevar nuestra vida cotidiana, de momento pueden ser tres caminos. El primero es seguir a la masa como una oveja con los oídos tapados de lana sin querer saber el rumbo, el segundo es reírse de todo aquello que nos envuelve eso incluye reírnos de nosotros mismos y un tercer camino es aislarnos de todo marginándose como una oruga que no quiere crecer, solo dormir. La opción más apropiada y mejor valorada, es la segunda. Reír, reír no de cualquier cosa, sino de todo lo que envuelve la vida.
Hoy, en el día Mundial de la poesía, todos debemos celebrar. Por qué todos tenemos algo de poeta, la sociedad nos convirtió en poeta. Siempre observamos nuestro entorno, la naturaleza, la sociedad, los amigos, etc. generamos una opinión, un pensamiento, de lo que sea, del aire, de una persona, del árbol. Algunos la escriben, otros se quedan con ella. Ese pensamiento absurdo, hermoso, irónico y romántico.
Me explico, en el libro “Los diálogos de Borges y Sábato” de Orlando Barone, dice que la poesía está en la calle. Entonces cuenta que había ido al cine, salió con su bastón, empezó a llover y él no podía abrir el bastón como un paraguas. Entonces un tipo que estaba en la calle, un pordiosero, un vagabundo, le dice: ¡caballero, se le secó el arbolito!
Y como no ser poeta en una sociedad donde nos tienen que recordar que para el verano, debemos caminar por la sombra. Que en el invierno, debemos usar paraguas para no mojarnos. Que debemos cruzar la calle con luz verde. Y repetirnos ¡A quien madruga Dios le ayuda! para auto convérsenos que levantarse no ver el sol ni cuando sale ni cuando se esconde, algún día divinamente seremos recompensados.
