...Me sentí infinitamente pequeño en el centro de aquel
ombligo de piedra, ombligo de un mundo deshabitado, orgulloso y eminente, al cual
de algún modo yo pertenecía. Sentí mis propias manos habían trabajado allí en
alguna etapa lejana cavando surcos, alisando peñascos...
Con estas palabras Pablo Neruda dio vida al poema “Alturas
de Machu Pichu”, sin embargo sus palabras para mi iban más allá. El sintió que para construir
ese hermoso Imperio Inca se necesitaron personas, en su oportunidad esclavos, sometidos
a trabajos forzados para levantar una de las maravillas del mundo.
Pensé, en las antiguas construcciones como la muralla China,
Las pirámides de Egipto, Los Moais de Isla de Pascua, La Alhambra etc. se
necesitaron esclavos, para llegar a esos lugares prístinos, abandonados,
deshabitados. Personas para levantar enormes trozos de roca, alisando peñascos,
cavando surcos, con el fin de cumplir con el objetivo de uno “observar enormes
imperios”, hoy son maravillas deshabitadas, que se debe pagar para observarlas
y habitarlas por minutos.
Actualmente seguimos construyendo imperios, de diferente manera, pero se construyen, Apelo a la racionalidad humana, no necesitamos esclavos para
levantar imperios, necesitamos personas que quieran juntos levantar sus sueños.
Imperios tenemos muchos, falta construir pequeños grupos que levanten una idea
y que esa idea valga un imperio.

