Cuando esperaba el autobús, un chico me miró intesamente. Solo una sonrisa plantada en mi rostro, la cual él respondio fugazmente, fue suficiente para hacerlo sonreir.
Cuando baje del autobús, fui a comprar pan, la señora estaba bastante enojada, le pedi una barra de pan, le pague y antés de marchar, le dije: gracias, con una sonrisa. Solo un segundo, para que ella respondiera con una sonrisa.
Pase por el parque, un padre estaba con su hija, parecia castigado en un lugar que no queria estar, lo mire y le sonrei, el me miró y me respondio con una pequeña sonrisa, que fue el reflejo inmediato de su hija.
Llegue a casa, salude a todos, y les mire con una sonrisa, la cual fue respondida con una gran sonrisa.
Como el efecto de un bostezo, la sonrisa se fue propagando, un cambio en las condiciones externas para entregar un pequeño estimulo, que és gratis.
"Sonrie hoy, que mañana te puede faltar un diente"





